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BIOGRAFIA DEL  VBLE . PADRE JULIO MARIA MATOVELLE


(Por el Rvdo. Padre Rigoberto Correa V., O.CC.SS.)

 

 

NOMBRE Y CUNA.- El Reverendísimo Padre Julio María Matovelle, Fundador de las Congregaciones Religiosas de Oblatos y Oblatas de los CC.SS. de Jesús y de María, nació en Cuenca, República del Ecuador, el ocho de septiembre de mil ochocientos  cincuenta y dos.  Prevenido de la gracia, se entregó a Dios desde los primeros albores  de la razón y en su lastimosa orfandad eligió a la Santísima Virgen como Madre, declarándose su hijo con un voto de perpetua virginidad que le hizo cuando apenas frisaba en los diez años.

 

BACHILLER.- En 1871, se graduó de Bachiller en filosofía, después de una brillantísima carrera de estudios Secundarios.  En 1875, siendo aún estudiante Universitario, es nombrado Catedrático de Filosofía en el Colegio Nacional San Luis, Cátedra que desempeña con el mayor lucimiento, a plena satisfacción del Gobierno y de su ciudad natal.

 

ABOGADO.- En noviembre de 1877 la Universidad de Cuenca le inviste del doctorado en Jurisprudencia, extendiéndole el título correspondiente con las más altas calificaciones.  Ya Abogado, se dedica a la defensa gratuita de los pobres y triunfa sin un solo eclipse en el ejercicio de su noble profesión.  Como al par que sus talentos brillan por entonces sus grandes virtudes, es invitado en mayo de 1879 por el Excmo. Sr. Obispo de Cuenca, Dr. Dn. Remigio Esteves de Toral al Sacerdocio, carrera que no abraza sino después de largas vigilias, austeridades y consultas: tanto le asusta la majestad de los Altares.

 

SACERDOTE.- Por fin es Sacerdote el 21 de febrero de 1880.  La Autoridad  Eclesiástica le nombra entonces Prefecto de Piedad del Seminario de Cuenca, que llega con él a tocar el vértice de su edad de oro.

 

FUNDADOR.- En abril de 1881 vuelve a ser invitado por el Excmo. Sr. Toral a una insólita empresa, la de fundar en Cuenca un nuevo Instituto Religioso.  La idea no es nueva para él, que también se ve aguijoneado de la misma inspiración y presiente su destino; pero quiere orar, meditar y aconsejarse con la prudencia  de los demás, antes de lanzarse temerario por los nuevos campos de Montiel.  Así pues, madura su proyecto hasta 1884, año en que echa la luz a su alma por la voz de los Prelados y de los doctos a quienes consulta.

Inclina la cabeza a la gracia divina que le urge y declara fundada su Comunidad de Oblatos el 6 de octubre del predicho año.

 

PARLAMENTARIO.- Desde 1883 hasta 1895 concurre como Diputado o como Senador a las Asambleas y Congresos de la República, donde se convierte en el paladín de los derechos de la Iglesia y de la Patria.  Ningún tribuno, de los muchos notables, que hicieron honor a dichas Asambleas, igualó jamás al ilustre Sacerdote parlamentario.

 

EL VOTO NACIONAL.- Por estos tiempos fue el promotor y luego ejecutor del magno proyecto de la Basílica Nacional, que es el Templo Votivo de la República que debe proclamar ante el mundo la Consagración del Ecuador al Corazón Sacratísimo de Jesús.

 

HACIA EL REINADO EUCARÍSTICO.- Promovió y dirigió asimismo la reunión del Primer Congreso Eucarístico Nacional de junio de 1886, acontecimiento religioso inmenso que llenó de fe a la República y la inflamó en el amor a nuestro Señor Jesucristo.  Para darse idea de su importancia religioso-social, bastará recordar someramente las conclusiones  de dicho Congreso.  Ellas fueron 21, de las cuales las más salientes  son las que sientan las bases para la colección de limosnas para la construcción de la Basílica, para combatir la inmoralidad, la embriaguez, la lectura de libros prohibidos; se renueva la protesta hecha por García Moreno contra  la usurpación de los Estados Pontificios; se toman medidas para fomentar la devoción al Corazón de Jesús y a la Eucaristía en toda la República, para que se consagren al Divino Corazón las siete Diócesis existentes; para que se eduque cristianamente al pueblo, al indio en especial; se enseñe la doctrina cristiana, y tomen auge el Apostolado de la Oración, las Cofradías de San Vicente de Paúl, los círculos católicos de jóvenes.  El Congreso terminó con el juramento solemne de todos los miembros de no afiliarse a la masonería ni a secta alguna reprobada por la Iglesia, y para despedirse se recitó esta fórmula: “Viva el Corazón Santísimo de Jesús, Soberano Señor de la República Ecuatoriana: juro fidelidad eterna a su reino social.” (Biografía del Rmo.  P. Dr. J.M. Matovelle, Libro Tercero Cap. III)

 

ESPÍRITU MISIONAL.- Siempre abrazado de celo por la gloria de Dios, el Rmo. P. Matovelle puso la mano en las Misiones Orientales del Ecuador, sugiriendo la creación de los cuatro Vicariatos Apostólicos del Napo, Macas y Canelos, Méndez y Gualaquiza, y el de Zamora; gracia que obtuvo el Ecuador de la Santa Sede en 1888.

 

DOS VECES FUNDADOR.- Con el fin de hacer la obra del Apostolado más urgente de nuestro siglo, la educación cristiana, hecha los fundamentos de una nueva Asociación Religiosa similar a la de los Oblatos, y el 8 de abril de 1892, previa la correspondiente licencia eclesiástica, comienza modestísimamente su Congregación de Religiosas Oblatas, que han de dedicarse a la enseñanza de las clases desvalidas, como son las hijas de los proletarios, de los indios y de los habitantes del campo.

 

HERALDO  DEL REINADO DE MARIA.- No satisfecha su piedad, con la consagración de la Patria al Sacratísimo Corazón de Jesús, pidió y obtuvo de los poderes públicos la consagración de la misma al Purísimo Corazón de María, mediante el Decreto Legislativo del Ecuador de 6 de agosto de 1892 y el rescripto Pontificio de 4 de marzo de 1895.  Para memoria de esta Consagración hizo votar en el Congreso el Decreto de erección de una hermosa Capilla, hoy concluida a la Reina de los Cielos, junto a la gran Basílica dedicada al Divino Corazón, y alcanzó además la erección de un monumento magnífico en la cima del Panecillo de Quito; idea que la revivió el Segundo Congreso Eucarístico Nacional.

 

EN EL CRISOL.- Después de tantas obras de celo halló al fin el premio que Dios  otorga a los justos en esta vida; las persecuciones y el destierro.  La revolución liberal masónica que asoló la República desde 1895, furiosamente irritada contra el abanderado de Cristo e integérrimo defensor de sus derechos en el Ecuador, decretó su muerte; mas como providencialmente escapara de ella el Reverendísimo P. Matovelle, la revolución triunfante le extrañó al menos de la Patria y hubo el siervo de Dios de ir a comer el pan del ostracismo en Lima (República del Perú) desde 1899 hasta 1901, en que le fue dado volver a saludar las playas de la tierra nativa.

 

APÓSTOL DE LA PLUMA.- Una vez repatriado y no siéndole ya posible emprender otra clase de lides por la causa de Dios, su celo activo como un volcán, se consagró al noble Apostolado de la pluma, que había cultivado gallardamente casi desde la adolescencia.  En el periódico, en la revista, en libro se alzó otra vez el genio del virtuosísimo Sacerdote para reivindicar los conculcados derechos de Dios y de la Iglesia en la Patria del Sagrado Corazón.  Frutos de su vastísima ilustración y golosina de los sabios por su fondo y atildada redacción, son sus obras de Derecho Público, Eclesiástico, Meditaciones sobre le Apocalipsis, Veladas del Cenáculo, Mes del Santísimo, Semana Eucarística, Imágenes y Santuarios Célebres de la Virgen Santísima en la América Española, Mes de Nuestra Señora de las Mercedes, Quincenario en honor de Nuestra Señora del Tránsito, Ciencias Políticas, Cuenca del Tomebamba.

 

BARDO SAGRADO.- Dotado por Dios del sagrado numen, escribe, en los mejores moldes del más puro clasicismo, versos elegantísimos, que le conquistan la humana gloria.  Las musas le coronan y le alfombran de flores el camino.  Mas aunque nunca profanó su lira, la rompe con todo, en las Gradas del Altar, cuando asciende al Sacerdocio.  No será en adelante el señor del verso, sino el Verso del Señor, la palabra que a El solo le cante y a la Divina Madre, en inefables estrofas.

 

EL MISEREOR HACIA EL INFORTUNIO.- Ni fue su genio puramente teórico y de investigación científica y artística, sino el genio práctico de la caridad que sacia el hambre del pobre, cubre su desnudez y venda sus llagas con el amor de Cristo.  Mientras vivió, su celda era el dispensario obligado de la indigencia y a su muerte la hicieron los desheredados el vaso de sus lágrimas.  Perduran aún en las ciudades de Cuenca y Azogues las instituciones de beneficencia que él fundara o inspirara.

 

OB AMOREM DEI ET MARIAE.- Pero nada se habría dicho acerca del Rvmo. Julio Matovelle y de su verdadera fisonomía, si por encima de su envidiable talento y Apostólica actividad, no se colocan su amor a Dios y a la Santísima Virgen.  Por gracia singularísima fue prevenido con esta virtud desde la cuna, de manera que aún antes de bien raciocinar  ya amaba a Jesús y a María, sin poderlo resistir, entrañablemente.  Este fue el lema de su vida, que heredó a sus Congregaciones en la hermosísima sigla: O.A.D. et. M., que significa TODO POR EL AMOR DE DIOS Y DE MARIA.  Jesucristo especialmente padeciendo e inmolado en el Altar, era todo su delirio; la meditación de Jesucristo, el alimento de sus días y hasta el sueño de sus noches; la imitación de Jesucristo, es decir, la amorosa reproducción del El en el propio corazón y en el de sus semejantes era toda su codicia y la espuela de su celo.  No menor era su devoción para la Santísima Virgen, tras la cual se la iba el corazón como instintivamente.  La reverenciaba bajo todos sus títulos, gozándose en llamarla Madre, Señora y Reina.  Como para procurar el Reinado de Jesucristo en los corazones, son innumerables sus escritos y trabajos por el dulcísimo imperio de María.

 

TUMBA GLORIOSA.- Eco fiel de su piadosísima vida, gastada toda en buscar la gloria de los Corazones Santísimos de Jesús y de María, fue su santa muerte ocurrida en Cuenca el 19 de junio de 1929.  Ella dio ocasión para una verdadera explosión de afectos de toda la Patria, y el santo cadáver no solo fue ungido con las lágrimas de sus conciudadanos, sino especialmente con la pública e incontenible veneración del pueblo, que a boca llena le llamaba Santo  y ansiaba tocarle con multitud de objetos para poseer de él alguna reliquia.  Lo que entonces  dijo de sus virtudes la prensa del Ecuador, aún la prensa disidente, consta de todo un tomo y hace ver que en todo  tiempo es la tumba del justo la aurora de su triunfo y el fulgor de sus virtudes.  Para no citar más que la voz oficial de la Iglesia Ecuatoriana, transcribimos aquí un párrafo de entre los muchos que le dedicó el Excmo. Sr. Dr. Dn. Manuel María Pólit, entonces Metropolitano de Quito: “...Este Sacerdote (El Rvmo. P. Matovelle), en alto grado virtuoso y  egregio, ha servido tanto a toda la Provincia Eclesiástica Ecuatoriana, ha influido tanto en su dirección y destino, tan hermosos ejemplos ha dado a todo el Clero del Ecuador, que es muy natural y justo que unidas la Iglesia y la Patria estén de duelo, y lamenten su pérdida, por más que abriguen la consoladora esperanza de la brillante corona de gloria que él ha merecido... Debemos proclamar, desde estos primeros y enlutados días posteriores a su santa muerte, que él ha sido, en esta última época, el gran Apóstol  del Sagrado Corazón de Jesús entre nosotros”. (Circular No. 40 de 21 de junio de 1929).

 
 
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