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El Proyecto S. O. S. Mamá busca ayudar a las mujeres

embarazadas que piensan en recurrir al aborto.

Muchas mujeres piensan en mencionada opción por miedo, ignorancia,

presión social o falta de recursos económicos.

Es por eso que ya contamos con un grupo de personas

que se estan formando en la U.T.P.L

para brindar  ayuda profesiona.

Quieres colaborar tú también?

 

MinimizarLAS RELIGIOSAS OBLATAS
   

Unas jòvenes con llama apostòlica.

El Siervo de Dios se ha mantenido, a la vez poderoso y humilde, al través del dédalo oscuro de los fines providenciales. En la actitud del Maestro de la Obra.

La victoria de los santos exige algo distinto de los ruidos festivos, de las algazaras populares, de las obras que proliferan en medio de la simpatía y de la fortuna. Esta victoria se encuentra más bien en los caminos sombreados que conducen directamente al Calvario. Esto es lo que observamos en la vida de Matovelle, hombre que vive intensamente cada minuto en una marcha lenta, seguro de que la meta resplandece en cada paso que a ella conduce. Su obra se liga de tal forma a lo que sucede, que muchas veces es preciso observarla bien de .cerca para des­cubrir que la voluntad de Dios es la inspiradora de sus actos, lo que da a los hechos el ser, el color, el feliz término.

En tanto que el pequeño número de sus Oblatos realiza asombroso trabajo pastoral en Cuenca y Azogues, unas muchachas merodean los conventos de los Matovellanos por ver si pueden hacer algo más y servirles de inapreciable ayuda en su difícil labor. Casi desde los inicios del establecimiento de aquellos en la ciudad de Azogues, del grupo de Hijas de María nace el deseo no sólo de fervor en la recepción de los Sacramentos y en las prácticas piadosas, sino de llevar a cabo felices iniciativas en las que alienta la práctica de exquisita caridad : cuidado de los enfermos,1 visita de los pobres en sus domicilios, prácticas de ascetismo inspiradas en la abnegación hacia los demás. . . Pero son unas cuantas que destacan por su entusiasmo, y solicitan al santo sacerdote un Reglamento más riguroso que el de sus compañeras. Este accede a la petición de estas almas generosas y las junta con el nombre de Congrega­ción de Nuestra Señora del Cenáculo. Su principal tarea será el de orar por las necesidades de los Oblatos y de la parroquia de Azogues. ¿Acaso noy sería el momento dé fundar una Congregación femenina con los mismos fines que la de éstos?.

Eijí todo caso, Matovelle por de pronto; cree que las alas de su celo pueden desplegarse más -bien y por ahora en favor de niñas indígenas para las cuales establece una escuela dirigida portas jóvenes de Nuestra Señora del Cenáculo. Halagüeños los resultados aunque estrechos los locales, por lo que se recurre a la bueña voluntad de las señoritas Carrascos, quienes prestan su quinta en' dónde no sólo al trinar de los pajarillos cantores llena el ambiente, sino también el rumor del "ingrato silabeo" y las frescas risas en los momentos de esparcimiento (1).

Cuando Matovelle retorna a Cuenca en 1887 para establecer la Casa Generalicia del Instituto, la Comunidad periclita y muere.

En Cuenca tres señoritas y una sirvienta.

Si en Azogues los designios de lo Alto no permiten la fructifica­ción de un nuevo instituto, en Cuenca no ocurre igual. Tres señoritas adornadas de nobleza física y espiritual tratan de llevar verdadera vida monástica saturada de plegarias y amasada en caridad. Sus nombres corresponden a Virginia y Amalia Urigüen a Rosaura Toro y a Cruz Pavana. Se turnan en el servicio doméstico, obedecen a una de ellas como a superiora y acuden a la vecina Iglesia délos Oblatos en donde Matovelle es verdadero faro que ilumina las conciencias y enciende los corazones. Las jóvenes no van por las ramas, desean formar un Instituto de mujeres, semejante al de los Padres y con reglas similares. Luego de consultar al Capítulo reunido en 1889, el Siervo de Dios complace el anhelo de las jóvenes entregándoles las Reglas establecidas pocos años antes en Dijón, Francia, para la Asociación de Penitencia en unión del Corazón Santísimo de Jesús.

Los designios de la Providencia se manifiestan claramente dos años después luego del fallecimiento de una señorita Jacinta Segarra, que ha dejado en su testamento una casa situada a cuadra y media de La Merced para que en ella se establezca la naciente Congregación. El Padre Matovelle con la venia del Administrador Apostólico, Señor Benigno Palacios, iaTs traslada al nuevo local, les da el hábito de Nuestra Señora de los JDolores; y ellas mismas con el consejo del Padre Matovelle díctanse un Reglamento para perfeccionar su vida de Comunidad.

En bella descripción una conspicua escritora nos relata los momen­tos de la Fundación. "Es el 8 de abril de 1892. Temblor de ángeles hay en el corazón de la diminuta Comunidad. Es un nuevo Tabernáculo, de primitiva esencia eucarísti^a. No hay más testigos que Dios y sus ángeles El Horario del gran día tiene un solo numeral: la Santa Misa a las cinco y tres cuartos de la mañana; Después de la cual, irguiéndose sobre el altar, solemnemente, el santo y sabio Fundador Matovelle dijo: —Y vosotras os llamaréis Hermanas, desde hoy. Seré otro Cristo" como lo necesita la Santa Iglesia, por el Voto de inmolación que significa sacri­ficio total, permanente y eterno. Sois.las .Reparadoras —Víctimas, por vuestra Patria el Ecuador y el mundo. Vendrán a vosotras las humildes, los pobres.los desconsolados. Seréis misericordia para que os llamen Bienaventuradas".

Y esto fue un Viernes de Concilio, día de la Virgen Dolorosa (2).

Amalia la Superiora.

Debemos tener presente que para la ceremonia fundacional se habían agregado dos señoritas hermanas entre sí: .Josefa y Micaela Iñíguez. El Padre Fundador nombra a la simpática Amalia Urigüen Superiora de la naciente Comunidad. En místico recogimiento y anima­das de espíritu de fe, cada una de las hermanas se arrodillan y besan los pies de su primera Superiora, en señal de reconocimiento, y le rinden su voluntad.

"Amalia, sólo se apoya en los ojos de su Madre Dolorosa que está en un pequeño altar. Tiembla como espiga y nardo y se ofrece como víctima, a los Santísimos Corazones de Jesús y María".

Bueno parece en este lugar, decir una palabra sobre la personalidad atrayente de ii Madre Amalia Cofundadora de las Oblatas. Ve la luz del día en San Juan de Paccha, histórico pueblecito perteneciente al Cantón Zaruma, de la Provincia de El Oro, el 14 de septiembre de 1851. Años después en compañía de su madre, de su hermana menor, Virginia y su primita Rosaura Toro se traslada a la ciudad de Cuenca, "en donde levantaría su tienda de oblación eucarística".

"Huérfanas estas niñas, resuelven hacer de su casa un Beaterío, con autoridad rotativa. Un mes Amalia es superiora y las dos, subditas. En otro, ella obedece, friega el piso, cocina, lava y es humildísima sierva que edifica con tan sólidas virtudes.

Esto sólo lo conoce el Cielo y el Padre Corral, Oblato, el director espiritual.

Los.azares del camino acercan a las tres jóvenes al vecindario de la Merced, en donde el santo y sabio Matovelle había echado la simiente de su fundación sacerdotal':' (3).

En Azogues el Siervo de Dios, intenta fundar como hemos visto, la "Congregación del Divino Amor""1 con jovencitas que tienen los mismos ideales que Amalia y sus compañeras, pero que desaparece en cuanto Matovelle retoma a Cuenca.

En esta ciudad, en cambio, la semilla revienta en terreno propicio, germen de un robusto árbol, la Congregación de las Oblatas, que hoy extiende sus ramas por doquiera.

Madre Amalia llegará a una feliz ancianidad, hasta su encuentro con el Padre, el 12 de abril de 1948, cuando le faltaban tres años para llegar a la centuria.

Oblatas, es decir víctimas.

Prosigamos entre tanto nuestro relato sobre los primeros días de la simpática fundación. La bien trazada semblanza biográfica de Zoila Esperanza Palacio va a servirnos de pauta. Con mucho acierto la escritora órense ha intitulado su estudio acerca de Madre AMALIA con el cognomento de: LIRIO DE OBLACIÓN.

"Pasado el íntimo ceremonial, nos dice, recuerdan que es menester cuidar de sus necesidades.

Es tarde y haya que pensar en el almuerzo. Pero, oh sorpresa!, la caja de ahorros de la diminuta Comunidad guarda por tesoro: S/. 1,80.

Las dichosas escogidas se complacen de terribles privaciones que tienen a la mano para ofrecer a Aquel que tuvo sed, hambre, frío y soledad. Amalia les recuerda de la casita de Nazareth; y basta con ello.

"Sor Amalia," Superiora, sigue su pequeña plática de abnegación: Ahora, teñeinos que trabajar hermanas. Orar y amar. . .

Después del escaso desayuno, todos los días las cinco religiosas se dedicaban alegremente a las manualidades.

Cada puntada en .el artístico bordado, cada blanco tejido, es una plegaria de amor a su Jesús, un acto de renovación, un suspiro de entrega.

^Mientras las dos ejemplares domésticas, que estuvieron presentes desde la fundación, Cruz Pavana y Mercedes Barrezueta, buscaban fuera del Convento, mediante sus servicios, alguna remuneración económica que ayude a su santa Superiora al diario subsistir.

"Pese a la buena formación y virtud de las cinco religiosas, el demonio empezó su tarea. —Esta? no son-monjas—, —oían a su paso—. —Son pobres beatas que para estar a su ancha han abandonado sus hogares—.

Sus familiares, hastiados de tanta murmuración, contra ellas, trataban de "ponerles juicio", rogándoles que regresaran a sus hogares. Y aún el Rmo. Padre Superior, desde el pulpito, dijo que el público no tiene por qué darles el título de Oblatas; que se trataba nada más que de un grupo de cinco señoritas que servían a Dios por su cuenta. Hasta las abandonó por seis largos meses.

"Y cuando más enfurecido está el mar de la tentación y las mismas Religiosas ponen en duda su vocación, Amalia a la ama de casa la Virgen de Dolores, expone sus cuitas y consulta con el Padre Corral quien comunica al Siervo de Dios el asunto. Este se conmueve y decide realizar cuanto antes la toma de hábito.

... El 17 de septiembre del mismo año (1893), reciben del Funda­dor el Santo Hábito, con el que nace el primer Noviciado de Religiosas Oblatas, del que es Maestra y jardinera Sor Amalia, la mansa y pura sembradora.

Comienza la floración.

"No todo se reducía a rezos; escribe acertadamente Wilfrido Loor; la Congregación era muy activa en el apostolado social y despertaba entusiasmo. Así la Municipalidad de Paute quiere tener Oblatas al frente de su Escuela y las tiene desde el 27 de septiembre de 1893" (4).

La historia de la Comunidad, ha recogido el nombre de las primeras religiosas que emproaron la nave de su celo apostólico con destino a sitio si no muy lejano, sí apartado por ese entonces de la capital azuaya, con la cual se comunicaba por peligrosos caminos de herradura. Helas aquí: Virginia, Rosaura y Micaela, más la doméstica Mercedes Barrete.

La espiga de nardo de la naciente Comunidad, se divide entre los dos Sagrarios, el de Cuenca y el de Paute.

El 21 de Noviembre de 1893, es otra fecha importante para las seguidoras de Matovelle. Este entrega a Sor Amalia las Reglas que debían regir la nu«va Congregación con aprobación verbal del prelado Monseñor Palacios.

"A los dos años de fundado el Instituto, leemos en una crónica, en vista de la estricta observancia de las Reglas y de la labor educativa desarrollada en Paute, Mons. Benigno Palacios, se dignó dar su APROBACIÓN CANÓNICA tanto del Instituto como de las Reglas, el 9 de Marzo de 1894" (5).

Mientras tanto en Paute, Rosaura, Virginia y Micaela han terminado su primer año de apostolado de enseñanza cristiana.

En Julio de 1894 regresan a la casita amada que las vio nacer en Cristo. A su llegada, la fraternidad florece dulcemente. Es que hay algo celestial que les espera: LA PRIMERA PROFESIÓN RELIGIOSA.

Este acto grandioso será el 24 de septiembre. Sor Amalia, Superiora les da la buena nueva y les anuncia los Ejercicios Espirituales de prepara­ción.    Pero, días antes, la Madre Superiora, en la cena, obsequia con abundancia a sus hijas, con viandas sabrosas y exquisito dulce.

El gran secreto es que el 8 de septiembre, el Rmo. Padre Matovelle celebra el natalicio, y en su homenaje, Sor Amalia hace aquello.

El 24 de este mes se inscribe en el cielo el nombre de las cinco primeras religiosas Oblatas de los SS, CC. de Jesús y María: Amalia Urigüen, Rosaura Toro, Virginia Urigüen, Josefina y Micaela Iñíguez (6) Amalia, Superiora, es la primera en hacer el acto de profesión. Tiembla. Su alma tiene el heroísmo de sublimidad. Regresa a su puesto y vuelve su éxtasis, cuando tiene que cantar el Te Deum.

El Vble. sacerdote Daniel Muñoz, Cura Párroco de Biblián, quiere para su Santuario Golondrinas Eucarísticas. Habla con el Padre Funda­dor y la Superiora Madre Amalia Urigüen.

Cuando el Padre Matovelle piensa en que la mies es mucha y los operarios pocos, Sor Amalia heroica y ágil, anima su espíritu y con respeto de hija le dice: Padre Fundador: cumplid sin temor esta nueva Fundación, que es señal de aprobación por parte de la Divina Providen­cia. Dios proveerá para la Casa de Cuenca.

Sin más preocupaciones, el 8 de junio de 1895, las RR. MM. Angélica Corral, Josefa Iñíguez y Filomena Abad, más la Hermana doméstica, se trasladan a su nueva destinación.

TODOS SANTOS.

"La casita inicial de Fundación, frente a la Iglesia de La Merced, resulta muy estrecha para recibir las nuevas vocaciones. Amalia, la santa y dulce Superiora, es notificada para ocupar, con su Comunidad, la Casa conventual de Todos Santos, a esa hora abandonada con el fin de que fueran ellas y sus hermanas, las vírgenes del culto eucarístico, en ese entonces solitario barrio de Cuenca.

Sin ayuda, sin recursos ni salud, Sor Amalia empieza la tarea dura y sacrificada y anima a sus hijas para hcerlo con gozo y entrega.

"Es un muladar el que adecúan para su nueva estancia, en el que habían habitado palomas, gallinas, ovejas y  toda suerte de animales domésticos.    Y el Padre Corral, que sin piedad les agita en su labor, aumenta más sus padecimientos.

"Una vez terminada la ingente tarea, agotadas y sin haber tomado descanso alguno, el 4 de agosto de 1896, toma posesión la Fundadora con su Comunidad local. Y el 6, tras largos padecimientos y pruebas, es alabado, adorado y amado el Santísimo, en el templo de Todos Santos.

"Sólo el viejo río Tomebamba es testimonio presencial de tantos sufrimientos; los que fueron pagados con una hermosa plática del Rvdo. Padre Cevallos, quien habla a los primeros feligreses de aquel barrio colonial y les anuncia que Dios N. Señor les envía sus mensajeras Oblatas "como pararrayos contra toda adversidad" (7).

Cual laboriosas abejas.

En el generalato de Madre Amalia, las Oblatas cobran impulso y extienden la labor de su celo, además de la Casa Central de Todos Santos, a las de Paute, Biblián, Girón, Déleg, cumpliendo así el'fin específico con el que fue creada la Congregación: el de enseñar a los humildes, a los postergados. . . "Las abnegadas Oblatas, escribe el Dr. Joaquín Martínez Tamariz, sin expensas de nadie, viven cual laboriosas abejas, regalando sus panales, de preferencia a las hijas del pueblo y de los campos; sus mieles las saborea la sociedad.en la moralidad de aquellas manos ejercitadas por las pacientes religiosas. Vergeles cerrados a las seducciones mundanales son las casas de las Oblatas: en ellas se pre­serva la inocencia de las doncellas huérfanas y a las amagadas de seducción; ¿cómo encomiar tan excelente beneficencia?... Es suficiente esta obra, para perpetuar la memoria de su Fundador. Por mucho menos el mundo ensalza a sus héroes" (8).

"Al árbol por sus frutos". . .

Es llegado el momento de hacer un recuento de otras grandes iniciativas surgidas del celo sacerdotal de Matovelle, aún antes de que la lobreguez de una "revolución" mal denominada del partido de las luces, viniera a entorpecerlas, y a intentar acallar la vibrante voz del legislador por antonomasia.

Recordemos que al Siervo de Dios debe Cuenca el establecimiento de las benéficas religiosas del Buen Pastor con la ayuda del generoso prelado Rmo. señor Benigno Palacios C. La fundación Salesiana en la misma ciudad le es deudora, como lo veremos, pues gracias a su insinua­ción oportuna, el Presidente Luis Cordero la establece para la enseñanza de artes y oficios y para la Misión oriental ecuatoriana. La piedad por los menesterosos, le inspira establecer la Casa de San José, destinada al abrigo de ancianas indigentes, y más tarde la beneficiente asociación de Señoras de la Caridad, compuesta de damas linajudas, en quienes la delicadeza, connatural a su condición, conjura tribulaciones, enjuga lágrimas acerbas, proporciona limosnas, sin despertar el rubor de la indigencia vergonzante.

Azogues también está de suerte, pues desde años atrás, se beneficia de la educación de las Hermanas de la Providencia, traídas por Matovelle. Encomiable el trabajo de las Hermanas en la moralización de las reclusas de la cárcel y en el Orfanatrofio, una de las obras predilectas del celoso ministro del Señor.

Desde 1890, la flamante capital de la provincia de Cañar (despren­dida de la del Azuay gracias a Matovelle), tiene ya escuela regentada por los Hijos de La Salle. "Desde que el Siervo de Dios tomó a su cargo la extensa parroquia de Azqgues y siendo en 1886 miembro del Congreso Nacional, solicitó del primer poder de la Nación la apertura de una escuela dirigida por los Hermanos Cristianos. No habiendo conseguido fundó en 1889, una escuela con la dirección de los Oblatos; pero luego juzgó más acertado insistir ante los superiores lasallanos el envío de algunos religiosos, y de acuerdo con el Consejo Municipal y en sunombre, celebró un contrato, a raíz del cual seis Hermanos pudieron hacerse cargo de la educación de los niños azogúenos" (9).

Los jóvenes empero, no quedan abandonados, para ellos, ha fundado el prestigioso Colegio Nacional de Segunda Enseñanza "Juan Bautista Vázquez", regentado por los mismos Sacerdotes Oblatos, en los primeros años de su fundación. En este Colegio derramaron el caudal de su saber los Corrales, Amagas, Maldonados, Pozos, Cevallos, Bravos; y desde luego, su Padre y Fundador, José Julio M. Matovelle.

Toda la distinción de sus maneras; toda la exquisitez de su espíritu cultivado, producto de esclarecidas facultades y estudios metódicos; todo su ser de selección, los puso entonces, al servicio de la más simpá­tica y más urgente de las empresas: la formación de la juventud. Por poco tiempo eso sí, por cuanto la voz de Dios le llevó pronto hacia otros menesteres fuera de Azogues.

Matovelle y los Hijos de Don Bosco.

En líneas anteriores habíamos prometido al lector decir una palabra más acerca de las fraternales relaciones entre Matovelle y los misioneros Salesianos. "Con el poderío de su prestigio y desde el alto sitial del Congreso Nacional, colaboró decisivamente por la venida de los Hijos de Don Bosco a nuestra Patria y por su vertebral ubicación en el apostolado. Fue siempre el amigo, el consejero, el padre". Esta cita pertenece al Padre Antonio Guerriero, S. D. B. y Asistente durante algunos años de la Congregación de Oblatas. Preferimos que el mismo ilustre religioso nos exponga con su estilo tan claro sobre el particular. ."El insigne doctor Remigio Crespo Toral —como Presidente que fue de la Cámara de Diputados en 1888—, afirma: "Preparado de antemano el campo con eficaz empeño, el mismo Sr. Matovelle, Senador entonces de la República, obtuvo el Congreso la erección, que debía solicitarse y se consiguió en Roma, de cuatro Vicariatos Apostólicos en la Región Oriental ecuatoriana. El Oriente Azuayo, según el pesamiento de Matovelle y de los que cooperamos con él desde 1887, debía confiarse a la Pía Sociedad Salesiana y su dirección aun Vicariato Apostólico suyo con investidura episcopal. . . El trajo al Santo Obispo Costamagna para Méndez y Gualaquiza. . ."

Y todo esto es cierto.

Para ayudar a las Misiones Salesianas, el Padre Matovelle fundó en 1917 la "Sociedad Orientalista" de Cuenca, que tuvo otra sucursal en Paute; obtuvo de la Legislatura varias asignaciones para el Camino Pan-Méndez a cargo de los Salesianos y para las demás obras; publicó muchos artículos a favor del Vicariato; fue miembro de la Unión de Cooperadores Salesianos, etc., etc.

En verdad, como dice el Bardo Coronado, "Las Misiones Orientales consumieron en gran parte el entusiasmo, celador de ellas, propagan­dista, fundador".

También otro centro arrancó de su entrañable amor a los Salesia­nos: el de Cuenca, su tierra natal.

. . . Precisamente, los primeros siete Salesianos llegaron a Cuenca el 14 de Marzo de 1893.

El P. Joaquín Spinelli, uno de ellos, escribe: "El recibimiento que se nos hizo en Cuenca, no podía ser más espléndido. Nuestra entrada en la ciudad desde el Machángara, fue verdaderamente triunfal". Es que dicha bienvenida había sido preparada y encabezada por el P. Matovelle, quien llevó directamente a los Salesianos a su Casa de la Merced, para brindarles las primicias morlacas de su bondad señorial, antes de que pasasen a la habitación que se les había preparado en una parte de la Curia.

Ya se puede imaginar qué de cuidados paternales seguiría prodi­gando a esa su nueva familia religiosa. Cuando hablaba de los Salesianos solía decir: "Mis Salesianos", o bien: "Mis hijos".

Y los Salesianos correspondíanle filialmente.

Desde Cuenca, el 7 de Octubre de 1893 salieron para el Oriente los dos primeros Misioneros: el ya citado P. Joaquín Spinelli y el sabio Hermano Jacinto Panchieri. Antes de emprender la marcha por la selva milenaria, el P. Matovelle les predicó, en La Merced, los Ejercicios Espirituales. Al despedirlos, pronunció estas palabras: "Tendréis mucho que sufrir, porque el demonio os hará guerra viendo que vais a destruir el reino que ha tenido durante tantos siglos entre los jíbaros, mas, no temáis. . . "

El 12, día del Descubrimiento de .América por Colón, Spinelli y Panchieri llegaron a la manigua de Gualaquiza, para echar en el surco bárbaro la semilla del Evangelio y de la ecuatorianidad.

La ruta había sido despejada y el P. Matovelle soñaba ya en el triunfo de su programa misionero y visionario.

. . .Una de las 73 escuelas del Vicariato Apostólico Salesiano lleva el ilustre nombre de "PADRE JULIO MATOVELLE".

Es ella símbolo y presencia creadora del P. Matovelle en aquel Oriente que él amó y salvó; y es a la vez, símbolo y presencia del infinito cariño que le guardan "sus Salesianos" (10).

Y ahora sigamos a nuestro héroe, que la tempestad acecha.

_________________________

(1 )     Recuérdese que las señoritas Carrasco   ofrecieron el mismo local para el funcionamiento del Noviciado.
(2)         Esperanza Palacio.   "Lirio en Oblación'
(3)         ídem.
(4)     Wilfrido Loor obra citada p. 304. ed. 1943.
(5)         índice Histórico de la Diócesis de Cuenca.  1919—1944 p. 373. Art. presentado por Sor Josefa Iñiguez.
(6)         Esperanza Palacio:  "Lirio en Oblación", Revista Servir año 1964.
(7)     Esperanza Palacio obra citada.  Cfr. Revista "Servir" Nov.—Dcbre. 1964 p. 9.
(8) Cfr. Joaquín Martínez Tamariz.-- "Éxodo del Procer ecuatoriano Rmo. Sr. Dr. Don JOSÉ JULIO MARÍA MATOVELLE- Obras Completas. Tomo I Pag. 10.
(9)     Dato encontrado en el Histórico de los HH. CC.:  "Cien años de labor lasallana" publicación realizada por el Hno. Remigio Germán de nacionalidad francesa.
(10)   Cfr.  P. Antonio Guerreiro.— Revista SERVIR p. 13 Art. "Los Salesianos y el Padre Julio Matovelle".  Año 1963.  Octubre, Noviembre y Diciembre, publica­ción de las Religiosas Oblatas.

 

 
 
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