Unas jòvenes con llama
apostòlica.
El Siervo de Dios se ha
mantenido, a la vez poderoso y humilde, al través del dédalo oscuro de
los fines providenciales. En la actitud del Maestro de la Obra.
La victoria de los santos
exige algo distinto de los ruidos festivos, de las algazaras populares, de las obras que proliferan en
medio de la simpatía y de la fortuna. Esta
victoria se encuentra más bien en los caminos sombreados que conducen
directamente al Calvario. Esto es lo que
observamos en la vida de Matovelle, hombre que vive intensamente cada
minuto en una marcha lenta, seguro de que la meta resplandece en cada paso que a ella conduce. Su obra se liga de
tal forma a lo que sucede, que
muchas veces es preciso observarla bien de .cerca para descubrir que la
voluntad de Dios es la inspiradora de sus actos, lo que da a los hechos el ser,
el color, el feliz término.
En tanto que el pequeño número de sus Oblatos
realiza asombroso trabajo pastoral en Cuenca y Azogues, unas muchachas merodean
los conventos de los Matovellanos por ver si
pueden hacer algo más y servirles de
inapreciable ayuda en su difícil labor. Casi desde los inicios del
establecimiento de aquellos en la ciudad de Azogues, del grupo de Hijas de María nace el deseo no sólo de fervor en
la recepción de los Sacramentos y en las prácticas piadosas, sino de llevar a
cabo felices iniciativas en las que
alienta la práctica de exquisita caridad : cuidado de los enfermos,1 visita de los pobres
en sus domicilios, prácticas de ascetismo
inspiradas en la abnegación hacia los demás. . . Pero son unas cuantas que destacan por su entusiasmo, y solicitan
al santo sacerdote un Reglamento más riguroso que el de sus compañeras.
Este accede a la petición de estas almas
generosas y las junta con el nombre de Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo. Su principal tarea será el de orar por las necesidades de los Oblatos y de la
parroquia de Azogues. ¿Acaso noy
sería el momento dé fundar una Congregación femenina con los mismos fines que la de éstos?.
Eijí todo caso, Matovelle
por de pronto; cree que las alas de su celo pueden desplegarse más -bien y
por ahora en favor de niñas indígenas para las cuales establece una escuela dirigida portas
jóvenes de Nuestra Señora del Cenáculo. Halagüeños los resultados aunque
estrechos los locales, por lo que se recurre
a la bueña voluntad de las señoritas Carrascos,
quienes prestan su quinta en' dónde no sólo al trinar de los pajarillos
cantores llena el ambiente, sino también el rumor del "ingrato
silabeo" y las frescas risas en los momentos de esparcimiento (1).
Cuando Matovelle retorna a
Cuenca en 1887 para establecer la Casa Generalicia del Instituto, la Comunidad periclita y
muere.
En Cuenca tres señoritas
y una sirvienta.
Si en Azogues los designios
de lo Alto no permiten la fructificación de un nuevo instituto, en Cuenca no ocurre igual. Tres
señoritas adornadas de nobleza física y
espiritual tratan de llevar verdadera vida monástica saturada de
plegarias y amasada en caridad. Sus nombres corresponden
a Virginia y Amalia Urigüen a Rosaura Toro y a Cruz Pavana. Se turnan en el servicio doméstico,
obedecen a una de ellas como a
superiora y acuden a la vecina Iglesia délos Oblatos en donde Matovelle es verdadero faro que ilumina las
conciencias y enciende los corazones. Las jóvenes no van por las ramas,
desean formar un Instituto de mujeres,
semejante al de los Padres y con reglas similares. Luego de consultar al Capítulo reunido en 1889, el Siervo
de Dios complace el anhelo de las
jóvenes entregándoles las Reglas establecidas pocos años antes en Dijón, Francia, para la Asociación de
Penitencia en unión del Corazón Santísimo de Jesús.
Los designios de la Providencia se
manifiestan claramente dos años después luego del fallecimiento de una señorita Jacinta Segarra, que ha
dejado en su testamento una casa situada a
cuadra y media de La Merced para que en ella se establezca la naciente
Congregación. El Padre
Matovelle con la venia del Administrador Apostólico, Señor Benigno Palacios, iaTs traslada al
nuevo local, les da el hábito de Nuestra Señora de los JDolores; y ellas mismas
con el consejo del Padre Matovelle díctanse
un Reglamento para perfeccionar su vida de Comunidad.
En bella descripción una
conspicua escritora nos relata los momentos de la Fundación. "Es el
8 de abril de 1892. Temblor de ángeles hay en el corazón de la diminuta Comunidad. Es un nuevo
Tabernáculo, de primitiva esencia
eucarísti^a. No hay más testigos que Dios y sus ángeles El Horario del gran día tiene un solo numeral: la Santa Misa a las cinco y tres cuartos de la mañana; Después de la cual,
irguiéndose sobre el altar,
solemnemente, el santo y sabio Fundador Matovelle dijo: —Y vosotras os
llamaréis Hermanas, desde hoy. Seré otro Cristo" como lo necesita la Santa Iglesia, por
el Voto de inmolación que significa sacrificio total, permanente y eterno. Sois.las .Reparadoras —Víctimas, por vuestra
Patria el Ecuador y el mundo. Vendrán a vosotras las humildes, los pobres.los desconsolados. Seréis misericordia
para que os llamen Bienaventuradas".
Y esto fue un Viernes de Concilio, día de la Virgen Dolorosa
(2).
Amalia la Superiora.
Debemos tener presente que
para la ceremonia fundacional se habían agregado dos señoritas hermanas entre sí:
.Josefa y Micaela Iñíguez. El Padre Fundador nombra a la simpática Amalia Urigüen Superiora de la naciente Comunidad. En místico
recogimiento y animadas de espíritu de fe, cada una de las hermanas se
arrodillan y besan los pies de su primera
Superiora, en señal de reconocimiento, y le rinden su voluntad.
"Amalia, sólo se apoya
en los ojos de su Madre Dolorosa que está en un pequeño altar. Tiembla como
espiga y nardo y se ofrece como víctima, a los Santísimos Corazones de Jesús y María".
Bueno parece en este lugar,
decir una palabra sobre la personalidad atrayente de ii Madre Amalia
Cofundadora de las Oblatas. Ve la luz del día en San Juan de Paccha, histórico pueblecito
perteneciente al Cantón Zaruma, de la Provincia de El Oro, el
14 de septiembre de 1851. Años después en compañía de su madre, de su hermana
menor, Virginia y su primita Rosaura
Toro se traslada a la ciudad de Cuenca, "en donde levantaría su tienda de
oblación eucarística".
"Huérfanas estas
niñas, resuelven hacer de su casa un Beaterío, con autoridad rotativa. Un mes Amalia es superiora y las dos,
subditas. En otro, ella obedece, friega el
piso, cocina, lava y es humildísima sierva que edifica con tan sólidas
virtudes.
Esto sólo lo conoce el
Cielo y el Padre Corral, Oblato, el director espiritual.
Los.azares del camino
acercan a las tres jóvenes al vecindario de la Merced, en donde el santo y sabio Matovelle había echado
la simiente de
su fundación sacerdotal':' (3).
En Azogues el Siervo de
Dios, intenta fundar como hemos visto, la "Congregación del Divino
Amor""1 con jovencitas que tienen los mismos ideales que Amalia
y sus compañeras, pero que desaparece en cuanto Matovelle retoma a Cuenca.
En esta ciudad, en cambio,
la semilla revienta en terreno propicio, germen de un robusto árbol, la Congregación de las
Oblatas, que hoy extiende sus ramas por doquiera.
Madre Amalia llegará a una
feliz ancianidad, hasta su encuentro con el Padre, el 12 de abril de
1948, cuando le faltaban tres años para llegar a la centuria.
Oblatas,
es decir víctimas.
Prosigamos entre tanto
nuestro relato sobre los primeros días de la simpática fundación. La bien
trazada semblanza biográfica de Zoila Esperanza Palacio va a servirnos
de pauta. Con mucho acierto la escritora órense ha intitulado su estudio acerca de Madre
AMALIA con el cognomento
de: LIRIO DE OBLACIÓN.
"Pasado el íntimo
ceremonial, nos dice, recuerdan que es menester cuidar de sus necesidades.
Es tarde y haya que pensar
en el almuerzo. Pero, oh sorpresa!, la caja de ahorros de la diminuta Comunidad
guarda por tesoro: S/. 1,80.
Las dichosas escogidas se
complacen de terribles privaciones que tienen a la mano para ofrecer a
Aquel que tuvo sed, hambre, frío y soledad. Amalia les recuerda de la casita de
Nazareth; y basta con ello.
"Sor Amalia,"
Superiora, sigue su pequeña plática de abnegación: Ahora, teñeinos que trabajar
hermanas. Orar y amar. . .
Después del escaso
desayuno, todos los días las cinco religiosas se dedicaban alegremente a las
manualidades.
Cada puntada en .el
artístico bordado, cada blanco tejido, es una plegaria de amor a su Jesús, un
acto de renovación, un suspiro de entrega.
^Mientras las dos
ejemplares domésticas, que estuvieron presentes desde la fundación, Cruz Pavana y
Mercedes Barrezueta, buscaban fuera del Convento, mediante sus servicios, alguna
remuneración económica que ayude a su santa Superiora al diario subsistir.
"Pese a la buena
formación y virtud de las cinco religiosas, el demonio empezó su tarea. —Esta? no son-monjas—, —oían a su
paso—. —Son pobres beatas que para estar a su
ancha han abandonado sus hogares—.
Sus familiares, hastiados de
tanta murmuración, contra ellas, trataban de "ponerles juicio", rogándoles
que regresaran a sus hogares. Y aún el Rmo. Padre Superior, desde el pulpito, dijo que el
público no tiene por qué
darles el título de Oblatas; que se trataba nada más que de un grupo de cinco
señoritas que servían a Dios por su cuenta. Hasta las abandonó por seis largos
meses.
"Y cuando más
enfurecido está el mar de la tentación y las mismas Religiosas ponen en duda su
vocación, Amalia a la ama de casa la
Virgen de Dolores, expone sus cuitas y consulta con el Padre
Corral quien comunica al Siervo de Dios el asunto. Este se conmueve y decide realizar cuanto antes la
toma de hábito.
... El 17 de
septiembre del mismo año (1893), reciben del Fundador el Santo Hábito, con el que nace el primer Noviciado
de Religiosas Oblatas, del que es
Maestra y jardinera Sor Amalia, la mansa y pura sembradora.
Comienza
la floración.
"No todo se reducía a
rezos; escribe acertadamente Wilfrido Loor; la Congregación era muy activa en el apostolado
social y despertaba entusiasmo. Así la Municipalidad de Paute quiere tener Oblatas al frente de su Escuela y las
tiene desde el 27 de septiembre de 1893" (4).
La historia de la Comunidad, ha recogido
el nombre de las primeras religiosas que emproaron la nave de su celo apostólico con
destino a sitio si no
muy lejano, sí apartado por ese entonces de la capital azuaya, con la cual se
comunicaba por peligrosos caminos de herradura. Helas aquí: Virginia, Rosaura y
Micaela, más la doméstica Mercedes Barrete.
La espiga de nardo de la
naciente Comunidad, se divide entre los dos Sagrarios, el de Cuenca y el
de Paute.
El 21 de Noviembre de 1893,
es otra fecha importante para las seguidoras de Matovelle. Este entrega a Sor Amalia
las Reglas que debían regir la nu«va Congregación con aprobación verbal del prelado Monseñor Palacios.
"A los dos años de
fundado el Instituto, leemos en una crónica, en vista de la estricta observancia
de las Reglas y de la labor educativa desarrollada en Paute, Mons.
Benigno Palacios, se dignó dar su APROBACIÓN CANÓNICA tanto del Instituto como de
las Reglas, el 9 de Marzo de 1894" (5).
Mientras tanto en Paute, Rosaura, Virginia y
Micaela han terminado su primer año de
apostolado de enseñanza cristiana.
En Julio de 1894 regresan a la casita amada que las
vio nacer en Cristo. A su llegada, la
fraternidad florece dulcemente. Es que hay algo celestial que les
espera: LA PRIMERA
PROFESIÓN RELIGIOSA.
Este acto grandioso será el 24 de septiembre. Sor Amalia,
Superiora les da la buena nueva y les
anuncia los Ejercicios Espirituales de preparación. Pero, días antes, la Madre Superiora,
en la cena, obsequia con abundancia a sus hijas, con viandas sabrosas y
exquisito dulce.
El gran secreto es que el
8 de septiembre, el Rmo. Padre Matovelle celebra el natalicio, y en su homenaje, Sor Amalia hace
aquello.
El 24 de este mes se
inscribe en el cielo el nombre de las cinco primeras religiosas Oblatas de los SS, CC. de Jesús y
María: Amalia Urigüen, Rosaura Toro,
Virginia Urigüen, Josefina y Micaela Iñíguez (6) Amalia, Superiora, es
la primera en hacer el acto de profesión. Tiembla. Su alma tiene el heroísmo de sublimidad. Regresa a su puesto y vuelve su
éxtasis, cuando tiene que cantar el Te Deum.
El Vble. sacerdote Daniel
Muñoz, Cura Párroco de Biblián, quiere para su Santuario Golondrinas Eucarísticas. Habla con el
Padre Fundador y la Superiora Madre
Amalia Urigüen.
Cuando el Padre Matovelle
piensa en que la mies es mucha y los operarios pocos, Sor Amalia
heroica y ágil, anima su espíritu y con respeto de hija le dice: Padre Fundador: cumplid sin temor
esta nueva Fundación, que es señal de
aprobación por parte de la
Divina Providencia. Dios proveerá para la Casa de Cuenca.
Sin más preocupaciones, el 8
de junio de 1895, las RR. MM. Angélica Corral, Josefa Iñíguez y Filomena Abad, más la Hermana doméstica, se trasladan a su
nueva destinación.
TODOS
SANTOS.
"La casita inicial de
Fundación, frente a la Iglesia
de La Merced, resulta muy estrecha para
recibir las nuevas vocaciones. Amalia, la santa y dulce Superiora, es
notificada para ocupar, con su Comunidad, la Casa conventual de Todos Santos, a
esa hora abandonada con el fin de que fueran ellas y sus hermanas, las vírgenes del culto
eucarístico, en ese entonces solitario barrio de Cuenca.
Sin ayuda, sin recursos ni
salud, Sor Amalia empieza la tarea dura y sacrificada y anima a sus hijas para hcerlo con gozo y entrega.
"Es un muladar el que
adecúan para su nueva estancia, en el que habían habitado palomas,
gallinas, ovejas y toda suerte de
animales domésticos. Y el Padre Corral, que sin piedad les agita
en su labor, aumenta más sus padecimientos.
"Una vez terminada la
ingente tarea, agotadas y sin haber tomado descanso alguno, el 4 de agosto
de 1896, toma posesión la
Fundadora con su Comunidad local. Y el 6, tras largos padecimientos y
pruebas, es alabado,
adorado y amado el Santísimo, en el templo de Todos Santos.
"Sólo el viejo río Tomebamba es testimonio
presencial de tantos sufrimientos; los que
fueron pagados con una hermosa plática del Rvdo. Padre Cevallos, quien habla a los primeros feligreses de aquel barrio colonial y les anuncia que Dios N. Señor les envía
sus mensajeras Oblatas "como
pararrayos contra toda adversidad" (7).
Cual
laboriosas abejas.
En el generalato de Madre Amalia,
las Oblatas cobran impulso y extienden la labor de su celo, además de la Casa Central de Todos
Santos, a
las de Paute, Biblián, Girón, Déleg, cumpliendo así el'fin específico con el que fue
creada la Congregación:
el de enseñar a los humildes, a los postergados. . . "Las abnegadas Oblatas,
escribe el Dr. Joaquín Martínez Tamariz, sin expensas de nadie, viven cual
laboriosas abejas, regalando sus panales, de
preferencia a las hijas del pueblo y de los
campos; sus mieles las saborea la sociedad.en la moralidad de aquellas manos
ejercitadas por las pacientes religiosas. Vergeles cerrados a las seducciones mundanales son las casas de las
Oblatas: en ellas se preserva la
inocencia de las doncellas huérfanas y a las amagadas de seducción; ¿cómo encomiar
tan excelente beneficencia?... Es suficiente esta obra, para perpetuar la
memoria de su Fundador. Por mucho menos el mundo ensalza a sus héroes" (8).
"Al
árbol por sus frutos". . .
Es llegado el momento de
hacer un recuento de otras grandes iniciativas surgidas del celo sacerdotal de
Matovelle, aún antes de que la lobreguez de una "revolución" mal denominada del
partido de las luces, viniera a entorpecerlas, y a intentar acallar la vibrante
voz del legislador por antonomasia.
Recordemos que al Siervo de
Dios debe Cuenca el establecimiento de las benéficas religiosas del Buen Pastor
con la ayuda del generoso prelado Rmo. señor Benigno Palacios C. La fundación
Salesiana en la misma ciudad le es deudora, como lo veremos, pues gracias a su insinuación oportuna, el Presidente
Luis Cordero la establece para la enseñanza de artes y oficios y para la Misión oriental
ecuatoriana. La piedad por los menesterosos, le inspira establecer la Casa de San José, destinada
al abrigo de ancianas indigentes, y más tarde la beneficiente asociación de
Señoras de la Caridad,
compuesta de damas linajudas, en quienes la delicadeza, connatural a su
condición, conjura tribulaciones, enjuga lágrimas acerbas, proporciona
limosnas, sin despertar el rubor de la indigencia vergonzante.
Azogues también está de suerte,
pues desde años atrás, se beneficia de la educación de las Hermanas de la Providencia, traídas
por Matovelle. Encomiable el trabajo de las Hermanas en la moralización de las
reclusas de la cárcel
y en el Orfanatrofio, una de las obras predilectas del celoso ministro del Señor.
Desde 1890, la flamante
capital de la provincia de Cañar (desprendida de la del Azuay gracias a
Matovelle), tiene ya escuela regentada por los Hijos de La Salle. "Desde que el
Siervo de Dios tomó a su cargo la extensa parroquia de Azqgues y siendo en 1886
miembro del Congreso Nacional, solicitó del primer poder de la Nación la apertura de una escuela dirigida por los
Hermanos Cristianos. No habiendo conseguido fundó en 1889, una escuela con la
dirección de los Oblatos; pero luego juzgó más acertado insistir ante los
superiores lasallanos el envío de algunos religiosos, y de acuerdo con el Consejo
Municipal y en sunombre, celebró un contrato, a raíz del cual seis Hermanos pudieron hacerse cargo de la
educación de los niños azogúenos" (9).
Los jóvenes empero, no
quedan abandonados, para ellos, ha fundado el prestigioso Colegio Nacional de Segunda
Enseñanza "Juan Bautista Vázquez", regentado por los mismos Sacerdotes
Oblatos, en los primeros
años de su fundación. En este Colegio derramaron el caudal de su saber los Corrales,
Amagas, Maldonados, Pozos, Cevallos, Bravos; y desde luego, su Padre y
Fundador, José Julio M. Matovelle.
Toda la distinción de sus
maneras; toda la exquisitez de su espíritu cultivado, producto de
esclarecidas facultades y estudios metódicos; todo su ser de selección, los
puso entonces, al servicio de la más simpática y más urgente de las
empresas: la formación de la juventud. Por poco tiempo eso sí, por cuanto la
voz de Dios le llevó pronto hacia otros menesteres fuera de Azogues.
Matovelle
y los Hijos de Don Bosco.
En líneas anteriores
habíamos prometido al lector decir una palabra más acerca de las
fraternales relaciones entre Matovelle y los misioneros Salesianos. "Con
el poderío de su prestigio y desde el alto sitial del Congreso Nacional,
colaboró decisivamente por la venida de los Hijos de Don Bosco a nuestra
Patria y por su vertebral ubicación en el apostolado. Fue siempre el amigo, el
consejero, el padre". Esta cita pertenece al Padre Antonio Guerriero, S. D. B.
y Asistente durante algunos años de la Congregación de Oblatas. Preferimos que el mismo ilustre religioso nos
exponga con su estilo tan claro sobre el particular. ."El insigne doctor Remigio
Crespo Toral —como Presidente que fue de la Cámara de Diputados en
1888—, afirma: "Preparado de antemano el campo con eficaz empeño, el
mismo Sr. Matovelle, Senador entonces de la República, obtuvo el
Congreso la erección, que debía solicitarse y se consiguió en Roma, de cuatro
Vicariatos Apostólicos en la
Región Oriental ecuatoriana. El Oriente Azuayo, según el
pesamiento de Matovelle y de los que cooperamos con él desde 1887, debía
confiarse a la Pía Sociedad Salesiana y su dirección
aun Vicariato Apostólico suyo con investidura episcopal. . . El trajo al Santo Obispo
Costamagna para Méndez y Gualaquiza. . ."
Y todo esto es cierto.
Para ayudar a las Misiones
Salesianas, el Padre Matovelle fundó en 1917 la "Sociedad
Orientalista" de Cuenca, que tuvo otra sucursal en Paute; obtuvo de la Legislatura varias
asignaciones para el Camino Pan-Méndez a cargo de los Salesianos y para las demás
obras; publicó muchos
artículos a favor del Vicariato; fue miembro de la Unión de Cooperadores
Salesianos, etc., etc.
En verdad, como dice el
Bardo Coronado, "Las Misiones Orientales consumieron en gran parte el
entusiasmo, celador de ellas, propagandista, fundador".
También otro centro arrancó
de su entrañable amor a los Salesianos: el de Cuenca, su tierra natal.
. . . Precisamente, los
primeros siete Salesianos llegaron a Cuenca el 14 de Marzo de 1893.
El P. Joaquín Spinelli, uno
de ellos, escribe: "El recibimiento que se nos hizo en Cuenca, no podía
ser más espléndido. Nuestra entrada en la ciudad desde el Machángara, fue
verdaderamente triunfal". Es que dicha bienvenida había sido
preparada y encabezada por el P. Matovelle, quien llevó directamente a los
Salesianos a su Casa de la
Merced, para brindarles
las primicias morlacas de su bondad señorial, antes de que pasasen a la habitación que se les había preparado
en una parte de la Curia.
Ya se puede imaginar qué de cuidados paternales
seguiría prodigando a esa su nueva familia
religiosa. Cuando hablaba de los Salesianos solía decir: "Mis Salesianos", o bien: "Mis hijos".
Y los Salesianos
correspondíanle filialmente.
Desde Cuenca, el 7 de
Octubre de 1893 salieron para el Oriente los dos primeros Misioneros: el ya
citado P. Joaquín Spinelli y el sabio Hermano Jacinto Panchieri. Antes de emprender la marcha por
la selva milenaria, el P. Matovelle les
predicó, en La Merced,
los Ejercicios Espirituales. Al
despedirlos, pronunció estas palabras: "Tendréis mucho que sufrir, porque el demonio os hará guerra
viendo que vais a destruir el reino
que ha tenido durante tantos siglos entre los jíbaros, mas, no temáis. .
. "
El 12, día del
Descubrimiento de .América por Colón, Spinelli y Panchieri llegaron a la manigua
de Gualaquiza, para echar en el surco bárbaro la semilla del Evangelio y de la ecuatorianidad.
La ruta había sido
despejada y el P. Matovelle soñaba ya en el triunfo de su programa misionero y visionario.
. . .Una de las 73 escuelas del Vicariato
Apostólico Salesiano lleva el ilustre nombre de "PADRE JULIO
MATOVELLE".
Es ella símbolo y presencia
creadora del P. Matovelle en aquel Oriente que él amó y salvó; y es a la vez, símbolo
y presencia del infinito cariño que le guardan "sus Salesianos" (10).
Y ahora sigamos a nuestro héroe, que la tempestad
acecha.
_________________________
(1 ) Recuérdese que las señoritas Carrasco ofrecieron el mismo local para el funcionamiento del Noviciado.
(2)
Esperanza Palacio.
"Lirio en Oblación'
(3)
ídem.
(4) Wilfrido Loor obra citada p. 304. ed.
1943.
(5)
índice Histórico de la Diócesis de Cuenca. 1919—1944 p. 373. Art.
presentado por Sor Josefa Iñiguez.
(6)
Esperanza Palacio:
"Lirio en Oblación", Revista Servir año 1964.
(7) Esperanza Palacio obra citada. Cfr. Revista "Servir" Nov.—Dcbre.
1964 p. 9.
(8) Cfr. Joaquín Martínez
Tamariz.-- "Éxodo del Procer ecuatoriano Rmo. Sr. Dr. Don JOSÉ JULIO MARÍA MATOVELLE- Obras Completas. Tomo I
Pag. 10.
(9) Dato encontrado en el Histórico de los HH.
CC.: "Cien años de labor
lasallana" publicación
realizada por el Hno. Remigio Germán de nacionalidad francesa.
(10) Cfr.
P. Antonio Guerreiro.— Revista SERVIR p. 13 Art. "Los Salesianos y
el Padre Julio
Matovelle". Año 1963. Octubre, Noviembre y Diciembre, publicación
de las Religiosas Oblatas.